Meteorología Meteorología para navegar en verano

Meteorología del verano 1

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Las costas españolas se encuentran en unas latitudes en las que el verano se caracteriza por la fuerte insolación. Las diferencias meteorológicas entre las distintas estaciones son las más acusadas del planeta.

La potente acción del sol, acumula calor en la tierra y el agua, a diferentes niveles, siendo la causa principal de la rapidez y violencia con que se desarrollan las perturbaciones. No obstante, también es responsable de la situación de estabilidad, más favorable para la navegación, que se produce en el periodo estival.

El fuerte recalentamiento de la tierra genera una zona de bajas presiones de origen térmico en la Península Ibérica, que es la causa de que el anticiclón de las Azores se extienda hacias el Cantábrico y la costa oeste francesa.

Esta situación tiene un índice de probabilidad máximo del 40% entre el 15 de Julio y el 15 de Agosto, y sobre el 25% de Junio a Septiembre, de forma que marca la pauta de las condiciones meteorológicas en las costas peninsulares e islas Baleares.

Es una situación de estabilidad que somete al Cantábrico y el Mediterráneo a un régimen anticiclónico. Únicamente provoca alguna tormenta de calor durante la tarde en las zonas del interior de la Península.

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Sensación térmica

En muchas ocasiones tenemos la sensación de que hace más calor que en otros días en los que realmente la temperatura es incluso mayor. Se trata de la sensación térmica, en la que influye la humedad relativa que haya en ese momento o el viento para épocas de frío.

Temperaturas bajas y el efecto del viento

En primer lugar podemos hemos de hablar de cuando estamos en invierno y tenemos temperaturas de 20ºC o menos. Lo que hace que la sensación térmica sea diferente a la temperatura realmente medida con un termómetro es el viento. Siempre que estemos hablando de estas temperaturas, nos referimos a una relación directa o positiva entre velocidad del viento y sensación de frio, o sea que cuanto mayor es la velocidad del viento, más frío tendremos.

Temperaturas elevadas y el efecto de la humedad relativa

En segundo lugar hemos de tener en cuenta la humedad relativa en el aire. La relación es algo más complicada que la anterior ya que la sensación térmica puede aumentar o disminuir dependiendo de la humedad que tengamos y de la temperatura. La explicación de lo que llamamos bochorno a la hora de hablar de mucha humedad, y de que es la que realmente nos causa malestar e incomodidad es la siguiente: cuanto mayor es la humedad relativa, menos agua puede “absorber” el aire que nos rodea, y por lo tanto el poco o gran sudor que podamos expulsar por la piel tendrá menor facilidad para ser absorbido por el aire. Este sudor es una gran parte de la sensación de malestar y tacto pegajoso que tenemos.

 

Temperaturas elevadas y el efecto del viento

Cuando las temperaturas son elevadas también tenemos una sensación térmica diferente a la temperatura que realmente haya en el ambiente. Cabe destacar un particularidad y es que a 34º tenemos lo que podríamos denominar frontera entre mayores o menores sensaciones térmicas.

 

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